Ser madre joven: ¿Cómo asumir la responsabilidad?

En este articulo expreso de manera sencilla la experiencia que sentimos muchas mujeres al enterarnos de que seremos madres. Nos atemorizamos y nos asaltan las dudas, pero hay que saber que nos es el fin si no el comienzo de una vida nueva.

Mamá joven

  • Por experiencia sé que al recibir la noticia de que vas a ser madre a temprana edad, es algo que impacta. La primera actitud es de miedo, acompañada de una gran pregunta ¿Y ahora qué hago? El asumir ese tamaño de responsabilidad no es sencillo y surgen más preguntas, ¿Cómo voy a cuidar a otro ser si yo misma aún no termino de crecer? Yo te digo: ¡no te asustes! ¡Sí se puede lograr! …Una vez que comprendemos y aceptamos que será otra vida que dependerá de nosotros y de nuestro amor para vivir, lo demás se dará por añadidura. No es una tarea fácil; pero tampoco imposible. Permíteme compartirte algunos basándome en mi propia experiencia:
  • No tengas miedo

    Si te ha tocado, como a mí, asumir esta responsabilidad sola ¡no te asustes! refúgiate en el cariño y el apoyo de tu familia. Quizás tus padres en un principio se molesten contigo y se sientan decepcionados por haberte embarazado prematuramente; pero luego verás que ese pequeño ángel se convierte en su mayor alegría y no querrán ni que se los toquen. Vive la experiencia del embarazo “tranquila”; no dejes que nada te amargue ese momento que es único y que sólo se vive una vez; pues aunque vuelvas a tener más hijos, el primer embarazo es irremplazable.

  • Que no te abrumen los planes

    No esperes plantearte un plan del ¿cómo se van a ir dando las cosas? Sólo proponte ser feliz al lado de esa personita y procura cada día ser mejor persona para él. Partiendo de ahí, todo lo demás se irá creando. Confía en ti, en tu instinto y con base en ello, podrás saber qué es mejor para tu hijo y su crianza. En un principio nada saldrá perfecto; porque todo lo vamos aprendiendo por ensayo y error; pero jamás permitas que una mala decisión te haga perder el rumbo, la meta es ser la mejor madre que un hijo pueda tener, valiente, decidida y dispuesta a enfrentar al mundo por él.

  • “Asúmelo, acéptalo y disfrútalo”

    Esa es mi recomendación: simplemente ve viviendo el día a día, que las alegrías serán más que las tristezas, desde que escuchas su latido por primera vez y en el eco ver su carita, sus manos y su cuerpo te harán sentir que eres la mujer más privilegiada del mundo; porque pudiste dar vida: ahí todo cobrará sentido y tendrás el valor necesario para continuar.

  • Busca información

    Es bueno a toda edad cuando se está esperando un bebé, documentarnos; pero aún más cuando se es madre joven y primeriza, busca ayuda, lee un libro, artículos, revistas y todo aquello que te despeje las dudas y sirvan para orientarte acerca de lo que será este proceso. Eso es totalmente válido y habla muy bien del tipo de madre que quieres ser, una que se preocupa por el desarrollo de sus hijos y su crianza desde antes de nacer. Nunca dejes de informarte y actualizarte, pues en cada etapa de sus vidas necesitamos estar preparados para poder guiarlos.

    En fin, ve el lado amable, ser madre joven te permite ser su amiga, compañera y su cómplice. Y no tendrás que preocuparte por disimular arrugas porque creerán que eres su hermana en lugar de su mamá.

    SÉ FELIZ: VÍVELO…

Fuente: http://familias.com/ser%20padres/como-asumir-siendo-joven-la-responsabilidad-de-ser-madres

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El duelo por la pérdida de un bebé

Nadie está preparado para perder un bebé, no importa si es en el embarazo o al nacer, esta pérdida se sufre, duele, nos debemos este reconocimiento.

bebé

La muerte de un bebé es un tabú, tristemente es una realidad poco visible, negada y poco reconocida social y culturalmente porque lo que no sabemos cómo manejar, lo que nos da miedo, lo apartamos y lo aislamos. La pérdida de un bebé, se vive como toda muerte de un ser amado, con angustia, con dolor, perder a un bebé que se espera o a un bebé que nace y se queda muy poco tiempo con nosotros es una experiencia real y el duelo es necesario, no importa cuánto tiempo estuvieron en nuestras vidas o cuán pequeños eran, la huella y el espacio vacío que dejan pueden ser inmensos.

El embarazo supone el inicio de ilusiones, de sueños y proyectos, muchas veces es el inicio de una familia, es la confirmación de la emoción y el sentido de la maternidad que se corta y se interrumpe abruptamente cuando ese bebé no llega a nacer: es la alegría de la noticia de la llegada de un bebé, seguida del shock por el anuncio de su pérdida, es algo que ninguna madre y ningún padre esperan vivir y que trae consigo además del dolor y la tristeza, el miedo, como compañero inseparable de un posible futuro embarazo, es una pérdida que se vive en muchos casos en soledad, aislamiento y desinformación.

Y es que es una verdad innegable que con la vida nace la muerte y todos sabemos que morimos un poco cada día desde que nacemos, pero por alguna razón, perder a un bebé en la etapa temprana de su formación es algo que se niega, que no se platica y por eso quienes lo viven sufren además por la falta de comprensión y de validez.

Cuando se sabe que se tendrá un bebé, su gestación no solo se da en el útero de la madre, empieza a habitar en su mente, en su corazón, aun cuando el embarazo y sus cambios sean imperceptibles para los demás, la gestación en la madre es física, mental y emocional y supone toda una transformación, una revolución de hormonas, sentimientos y pensamientos. Sumado a esa naturaleza, sigue el anuncio de la llegada del bebé a los seres queridos, la anticipación a un proyecto futuro que nos lleva a planear su llegada, le dedicamos amor y tiempo y se suma la tecnología que nos permite confirmar su existencia, nuestra vida cambia: ya somos madres. Cuando se desea un bebé, el embarazo confirmado se recibe con alegría, con euforia, con emociones que se comparten con las personas que amamos: pareja, otros hermanitos, familia extendida, amigos… y cuando un bebé no llega a los brazos de mamá, tampoco llega a los brazos de todas esas personas que lo aman.

La pérdida de un bebé trae consigo una crisis dolorosa, que se intensifica cuando nos damos cuenta que nos ha cambiado por siempre y que a pesar de que nuestro mundo se ha parado por un momento, la vida alrededor sigue y no se detiene y a veces no tenemos tiempo para dedicar a llorar y sentir su pérdida, para reconocer y recordar su existencia y los feliz que nos hizo su vida en la nuestra y luego de a poco despedirnos y dejar ir a nuestro bebé.

Perder un bebé nos marca un antes y un después. El tamaño o la edad del bebé que se pierde no es la medida del dolor, el dolor como el amor no tiene medidas, no existe un “dolorímetro”, no se sufre menos o más por que se perdió al mes o a los 5 meses del embarazo, o por ser el primero o el tercer hijo, el dolor es dolor y punto porque se trata de un hijo. Tampoco desparece en el tiempo, en este caso el tiempo no lo cura todo, pero si ayuda para ver lo sucedido desde otra perspectiva, porque todo hijo, nacido o no, enseña algo vital a sus padres.

Existen factores que hacen más difícil la pérdida del bebé, como la falta de reconocimiento general del estatus de madre o padre porque el bebé no nació, la culpa que se puede llegar a sentir individualmente o generada por elementos externos “¿Qué hice mal?”, “¿Porqué si me dijeron que todo iba bien?”, “¿Porqué yo si me cuidé mucho”, “Te dije que no usaras tacones”, “Es que estás muy delgada y no comes bien”…, la exigencia propia y ajena de reponernos pronto, la experiencia del trato del personal médico, el posible trauma físico además del emocional y todo persiste en la memoria por el estado de vulnerabilidad que se experimenta.

A un bebé lo pierden principalmente sus padres, que muchas veces dependiendo de la edad gestacional del bebé no lo ven, no lo conocen, no existe una licencia laboral para la pérdida de un bebé, si no hay bebé, no se concede incapacidad; un bebé esperado y anunciado se pierde en familia: lo sufren los abuelos y quienes nos aman, a veces también lo sufren los hermanitos y esa es otra historia, porque los niños deben comprender esa muerte a pesar de que son seres emocionalmente más inteligentes que los adultos, pero en el dolor somos como cuerdas de guitarra que vibran juntas; perder un bebé puede derivar en perder a la pareja si no se hacen los ajustes necesarios, así, la muerte de un bebé, como su nacimiento, es un gran acontecimiento.

“La sabiduría consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud, en llevarlo a cabo” –David Starr Jordan-

¿Qué sigue a la pérdida?, ¿Cómo se logra la recuperación emocional, la reintegración a la vida?

  • Buscar y participar en un grupo de apoyo, hablar de la experiencia con quienes hayan pasado por lo mismo sirve para reconocer y validar nuestras emociones.
  • Cuidarse y tratar de estar mejor sin remordimientos, porque lo que no se habla duele y el cuerpo habla por nosotros, supone un esfuerzo inmenso pero vale la pena hacer algo mínimo cada día. Nuestra naturaleza será buscar la salud.
  • Tomarnos un tiempo para el duelo, el que el alma necesite, buscar acompañamiento: de la pareja, de la familia, de una doula, de un amigo.
  • Ser pacientes con uno mismo, el duelo y el dolor no se esfuman, pero se viven con menos intensidad en ciertos momentos.
  • Llorar tanto como sea necesario, llorar es sanador, hacer espacio al llanto puede ayudarnos infinitamente, vivir el sufrimiento nos hace salir de él.
  • Buscar actividades que nos den paz o que nos ayuden a sacar la ira, pertenecer a grupos nuevos ayuda para procesar la experiencia sin estar expuestos a preguntas.
  • Reconocer la existencia de nuestro bebé, guardar algún recuerdo físico al que recurrir cuando sea necesario: la prueba positiva del embarazo, una ecografía, una mantita, sembrar un árbol, hacer un tatuaje, cualquier ritual que represente al bebé.
  • Escribir nuestros sentimientos: los violentos, los dulces, los amargos y repasarlos en el tiempo (iremos percibiendo cómo evoluciona nuestro sentir).
  • Hablar y acercarnos a nuestra pareja, el dolor puede vivirse de manera y en tiempos distintos, pero cada uno sufre y una experiencia así puede acercarlos en el amor.
  • Tratar de encontrar un aprendizaje en lo vivido, compartir nuestro dolor para repartirlo con quienes amamos.
  • Recorrer y reconocer el duelo porque habrá una vivencia de crecimiento personal, quienes lo han hecho nos transmiten que vale la pena.
  • Protegerse de situaciones o personas que nos incomoden y rodearnos de personas positivas.

A veces tendremos respuestas a lo sucedido, otras no, las emociones serán una montaña rusa persistente en el tiempo, el duelo nos ofrece un camino de aprendizaje, puede ser una oportunidad de descubrimiento de nuestra fortaleza, nos debemos autorizar ese duelo a pesar de nuestra maternidad o paternidad no estrenadas, somos madres y padres y el dolor, queramos o no, nos hará crecer.

Fuente: http://www.mamanatural.com.mx/2013/11/el-duelo-por-la-perdida-de-un-bebe/

 

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Todas las mujeres tendrán derecho a un parto humanizado

Parto humanizado

La norma fue publicada en el Boletín Oficial y establece que la madre podrá elegir quién la acompañará durante los controles prenatales, el parto y el posparto. Se priorizará el parto natural por sobre la cesárea.

 

Que una ley tenga que venir a decir que las mujeres que van a parir no deben ser maltratadas, que pueden elegir qué persona las acompañará en ese momento tan importante o que no se debe separar al bebé de su mamá es, al menos, polémico. Pero cuando en el día a día de los miles de sanatorios y hospitales del país muchas de estas cuestiones no se ponen siquiera en duda, bienvenida la norma que llega a “humanizar” el acto más sublime de la vida, que es precisamente dar vida.

La Ley N° 25.929 de Parto Humanizado fue promulgada y publicada en el Boletín Oficial.

Para comenzar, vale conocer que se considera parto humanizado a todo aquel que respete los derechos de la paciente en el momento de la llegada de su hijo al mundo. Esto es, a grandes rasgos, que ella decida desde quién la acompañará durante el proceso, pasando por en qué posición parir, hasta si quiere o no recibir anestesia.

En su texto, como primera medida la norma establece que tanto las obras sociales como las empresas de medicina privada y/o entidades de medicina prepaga deberán instrumentar las medidas y ejecutar los cambios necesarios para garantizar el cumplimiento de la ley. Para luego fijar que “cada persona tiene derecho a elegir de manera informada y con libertad el lugar y la forma en la que va a transitar su trabajo de parto (deambulación, posición, analgesia, acompañamiento) y la vía de nacimiento” y “el equipo de salud y la institución asistente deberán respetar tal decisión, en tanto no comprometa la salud del binomio madre-hijo/a. Dicha decisión deberá constar en la institución en forma fehaciente. En caso de duda se resolverá en favor de la persona asistida”. Asimismo, toda mujer “tiene derecho a estar acompañada por una persona de su confianza y elección”.

Una de las novedades es que “ante un parto vaginal, el profesional deberá evitar aquellas prácticas que impidan la libertad de movimiento o el derecho a recibir líquidos y alimentos durante el trabajo de parto cuando las circunstancias lo permitan, evitando, por su parte, prácticas invasivas innecesarias durante el proceso”.

Y en consonancia con las recomendaciones que hablan de la importancia de ”la hora sagrada”, la norma prevé que “con el objeto de favorecer el vínculo precoz, el equipo de salud deberá fomentar desde el momento mismo del nacimiento e independientemente de la vía del parto, el contacto del recién nacido con su madre y familiares directos o acompañantes que ésta disponga”. En ese sentido, “la institución deberá brindar a la mujer las condiciones necesarias y adecuadas para que pueda amamantar, desde la sala de partos y durante toda su internación”.

Consultado por Infobae sobre los alcances de la flamante ley y cómo cambiará el día a día de los nacimientos en el país, el obstetra y director de Comparto Diego Halle (MN 85845) consideró que “la ley está bien para evitar los excesos de poder, pero poder aplicarla en su totalidad es un tema de educación que va a llevar tiempo”.

Y amplió: “Es entender por qué una mamá y un bebé necesitan ciertas cosas al momento del parto. Se trata de tomar conciencia de que el entorno amoroso, el acompañamiento, poder sentir que ella maneja sus tiempos y lograr que se sienta libre y protegida va a llevar naturalmente a que los partos naturales sean más que las cesáreas”.

Tras asegurar que “se puede aplicar la ley sin tener en cuenta esos conceptos”, Halle destacó que “hay mil cosas que en la práctica ocurren y que alejan a la mujer de su estado fisiológico, que es el estado que debería lograr y sostener la mujer que está por dar a luz”.

En el trabajo de parto la mujer debería pensar lo menos posible y ser más animal, estar desinhibida, y en ese aspecto, la ley puede ser muy buena; pero si la mamá no se siente cuidada y contenida de manejar sus tiempos y ser protagonista, poco se avanzará”, opinó el especialista, para quien “la ley es muy buena, pero la única manera de lograr que se cumpla 100% es respetar la fisiología, y eso es difícil si no se educa a la gente sobre qué necesita cada mujer en el trabajo de parto, es algo más de fondo”.

Para la puericultora universitaria Paola de los Santos, la nueva norma brinda a las mujeres “una herramienta concreta para reclamar”, pero consideró que “lograr que se cumplan todos los aspectos que plantea es un cambio de paradigma que no se va a dar de un día para el otro”. De todos modos, se mostró esperanzada: “En las charlas que doy casi a diario noto que las parejas tienen inquietudes y eso le da un marco a la ley”.

Respecto a la primera hora de vida del niño, enfatizó que “tiene mucho que ver con que se instale la lactancia; si no se respeta esa hora, es muy difícil que se establezca la lactancia” y agregó: “Si no hay razones médicas o de salud que lo impidan, no tiene que haber un solo motivo burocrático por el que el bebé y la mamá estén separados después del parto”.

Si bien, según estadísticas del Ministerio de Salud, en el sector privado el 50% de los bebés nacen por cesárea, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que esa tasa no supere el 17%, Halle insistió en que “el objetivo de la ley no debería ser bajar el número de cesáreas sino lograr que la mujer esté desinhibida y conectada con su fisiología al momento de parir”.

“Es clave que la mujer pueda ‘escuchar’ su cuerpo, sus necesidades. Todo lo que la saque de su foco de atención le resta, todo lo que no le guste, la haga dudar va en contra de su trabajo de parto”, agregó el especialista, para quien entre las principales falencias del sistema de salud en este aspecto es que “el volumen de partos que maneja cada médico hace que sea difícil tener vínculo con cada paciente”.

“Y por otro lado –se sinceró– no nos enseñaron a los médicos (ni a las parteras) a acompañar ese momento, estamos ‘entrenados’ para llegar al resultado y no para mirar otras necesidades, nos cuesta ponernos en el lugar del otro”.

Para alegría de los miles de niños que nacen en la Argentina a diario y sus papás, una norma llegó para que no haya duda de los “imprescindibles” cuando una mujer entra a una sala de partos. Y si bien puede ser cierto lo que marcaron los especialistas acerca de que el cambio de paradigma llevará un tiempo, saber que existe la ley otorga todo el poder a cada madre para hacer valer sus derechos y los de su hijo por nacer. De ellas depende ahora.

Fuente: http://www.infobae.com/2015/10/02/1759449-todas-las-mujeres-tendran-derecho-un-parto-humanizado

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El impacto de la agresión verbal a un niño

agresión verbal

Los niños dependen en gran parte de aquellos que los aman y los cuidan para ayudarlos a descubrir quiénes son. Su autoestima se forma a partir de las creencias y expectativas de los padres. Aquellos niños a quienes sus papás los hacen menos, ya sea llamándolos de forma agresiva o utilizando groserías, fomentan que la formación de una mala imagen de sí mismos.

El abuso verbal contribuye a la creación de una crítica interna que incrimina, en lugar de darles valentía en tiempos de tensión.

Un diálogo interno negativo podría causar un gran daño al niño: hará que pierda oportunidades, ya sea por miedo o por no creerse capaz de lograrlo. Incluso puede contribuir a que se deprima y en ocasiones experimente ese sentimiento de fracaso, aun cuando haya logrado lo que quería.

Por ejemplo, un niño de nueve años que encuentra dificultad en resolver un problema de matemáticas, obvio sentirá frustración. Si él ha sentido el apoyo de sus padres que lo alientan en momentos de crisis o tensión (“Eres inteligente, no te desesperes y verás que puedes resolverlo”), desarrollará un líder interno que lo ayudará a permanecer en calma y a repetirse frases que le enseñaron en la escuela. Es poco probable que este niño se distraiga por un sentimiento de frustración, al contrario, enfocará toda su energía en resolver el problema.

La experiencia del éxito crea una actitud de “puedo hacerlo” que sin duda reforzará la autoestima. Pero cuando un niño se ha convertido en el objeto de la repetición de cosas sin razonarlas, tendrá más trabajo en retener la información que se intenta transmitirle. Sentirá frustración y tendrá que lidiar con ese sentimiento al recordar las palabras de sus padres que le dicen que es un “tonto”.

Procesar esta información le llevará tiempo o a la vez puede bloquear su progreso. Puede incluso hacer que “se aparte” o actuará de la misma manera que su padre cuando se siente frustrado. Este diálogo interno sobre cómo manejar este tipo de emociones puede bloquear el desarrollo de áreas intelectuales que le permitan destacar o incluso pedir ayuda.

En el peor de los casos, un diálogo interno negativo lo llevará a el fracaso, mismo que le reforzará la idea de que en verdad es un “tonto”. Creer esto le resultará más fácil que trabajar con la tensión emocional que está viviendo.

Fuente: http://www.bbmundo.com/ninos/psicologia-ninos/el-impacto-de-la-agresion-verbal-a-un-nino/

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Cuando se espera un bebé sola

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Ser mamá y papá a la vez

¿Será posible asumir este doble rol? Puede que estés asustada o al menos insegura. Es normal, ya que criar a un hijo sola no es sencillo. Sin embargo, es posible, teniendo en cuenta algunos consejos.

Para empezar, debes tener muy claro que no eres una superhéroe ni mucho menos. Por lo tanto, en algunas ocasiones no podrás satisfacer todas las necesidades emocionales del niño. Tomar en cuenta esta realidad es necesario para disminuir las falsas expectativas respecto a ti misma y tu desempeño. De esta forma, puedes asumir tu maternidad de una manera realista y abierta a conocer todo tu potencial como mujer y mamá.

La imagen paterna

Debes reconocer que los niños siempre van a estar conscientes de la figura paterna, y lo más probable es que la busquen. Además, nuestra sociedad está diseñada con el modelo familiar de un papá y una mamá, por lo que tu hijo se preguntará de dónde sacó su apellido, o a quién se celebra en el día del padre. Por estas razones, muchos niños crean la ilusión de un padre imaginario.

Por otro lado, como mamá soltera puedes cumplir muchas funciones que corresponderían a un padre, asumiendo ese rol también. Saber esto te servirá para no tener sentimientos de culpabilidad respecto a las posibles carencias de tu bebé.

Respondiendo preguntas

Lo más seguro es que tu hijo haga muchas preguntas en el futuro sobre su papá. Así que prepárate para darle respuestas que lo dejen tranquilo. Si alguna pregunta te incomoda, no te alteres. Es mejor darle información que pueda asimilar y evitar traumatizarlo.

Nunca le mientas a tu hijo. Hay verdades que duelen, pero siempre es mejor ser sincera y decir las cosas con suavidad y tacto. Por ejemplo, si tu pequeño quiere saber por qué se fue su papá o por qué estás sola ahora, puedes ayudarlo a entender algunas cosas apropiadas para su edad con respuestas simples, pero sin dejarle pensamientos negativos (decirle que el papá no “pudo” quedarse lo puede dejar más tranquilo). De esta manera, no afectarás su confianza y autoestima.

Evita la sobreprotección

Muchas mamás solteras tienden a sobreproteger a sus hijos, lo que les genera una dependencia enfermiza y puede afectar su relación con el resto del mundo. Sobre todo cuando entre al jardín infantil y se encuentre con otros niños que pueden burlarse de él por esta razón.

Acepta ayuda

Hay distintas maneras de encontrar apoyo: un terapeuta, un familiar cercano o un grupo de amigas. Esta ayuda puede venir de varias maneras, en forma de cariño, de comprensión o incluso de dinero o cosas materiales. Acepta todo lo que venga, ya que es una forma en que otros te dicen que te quieren y entienden.

No olvides poner límites

Una mamá soltera no tiene por qué ser una mamá permisiva. No suplas la falta del padre con dar a tus hijos todo lo que pidan o dejar que hagan todo lo que quieran. No vas a ahorrarles sufrimientos de este modo, sino que podrías agravar la situación malcriándolos.

 Familias monoparentales

Es muy usual que hoy las familias difieran de la estructura clásica del papá, la mamá y los niños. Por distintas razones, por todos lados se ven familias ensambladas, ampliadas o monoparentales.

El niño debe entender que su familia está bien así como está y no compararse con otras familias. Lo más relevante es que encuentre cariño en su hogar.

Los roles materno y paterno

Si bien hay roles que cumple cada parte, la mamá puede cumplir con su papel al equilibrar sus funciones: imponiendo autoridad y límites (un rol característico del hombre) y a la vez dando apoyo emocional.

Si el niño requiere una figura masculina en su vida puedes ayudarlo a socializar con hombres de confianza que puedan proveerle esa atención, como un hermano mayor, un abuelo, un tío, un amigo de la familia, un líder religioso o un profesor. Alguien que esté fuera del círculo íntimo puede añadir nuevas perspectivas y satisfacer otras necesidades del pequeño.

Fuente: http://www.facemama.com/embarazo/cuando-se-espera-un-bebe-sola.html

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¿Quién puede impugnar una paternidad?

impugnar una paternidad

La impugnación del apellido paterno es un procedimiento legal al que se puede recurrir en aquellos casos en lo que se confirma una duda respecto a la relación biológica entre un hombre y su hijo.

Las personas que pueden solicitar la impugnación de la paternidad son:

  • El padre legal.
  • Quien acredite de forma científica ser el presunto padre.
  • La madre.
  • El hijo.

La impugnación de la paternidad puede ser ejercida en cualquier etapa de la vida de un hijo, de conformidad con lo establecido en el artículo 217 del código civil, el cual fue modificado por el artículo 5 de la ley 1060 de 2006, el cual establece lo siguiente:

“El hijo podrá impugnar la paternidad o la maternidad en cualquier tiempo. En el respectivo proceso el juez establecerá el valor probatorio de la prueba científica u otras si así lo considera. También podrá solicitarla el padre, la madre o quien acredite sumariamente ser el presunto padre o madre biológico. 

La residencia del marido en el lugar del nacimiento del hijo hará presumir que lo supo inmediatamente, a menos de probarse que por parte de la mujer ha habido ocultación del parto. 

PARÁGRAFO. Las personas que soliciten la prueba científica lo harán por una sola vez y a costa del interesado; a menos que no cuenten con los recursos necesarios para solicitarla, podrán hacerlo siempre y cuando demuestren ante I.C.B.F. que no tienen los medios, para lo cual gozarán del beneficio de amparo de pobreza consagrado en la Ley 721 de 2001”. 

En el proceso de impugnación de la paternidad juega un papel fundamental la prueba científica denominada prueba de ADN, ya que esta es considerada como el principal medio probatorio para establecer la paternidad de una persona.

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¡Pasa en las mejores familias! Revelan que el hijo de Bolocco no es de Menem

Menem - Bolocco

Una biografía no autorizada de Cecilia Bolocco “Reina de Corazones”, escrito por la periodista Laura Landaeta, afirma que el ex presidente Carlos Menem no sería el padre biológico de Máximo, el hijo de 12 años de la pareja.

 La información que sacude a Chile y Argentina confirma que Zulema Yoma, la madre de los dos hijos mayores del ex presidente argentino, le aseguró que “hubo una operación que invalidó a Menem para procrear. Ni siquiera por inseminación artificial. Una operación a la próstata en la década de los 90″. La periodista afirma que corroboró la noticia con fuentes médicas.

 Además, Landaeta dijo conocer la verdadera identidad del padre de Máximo. “Yo lo sé, pero no lo publiqué”, sostuvo.

 En este marco, en Infama, se generó un fuerte debate y la comunicación desde Chile con el periodista Rodrigo Leon, quien detalló que el libro generó mucha repercusión en el país vecino: “Hubo muchas repercusiones porque ella es una periodista muy reconocida y esto fue tras diez años de investigación”.

“No circulan rumores sobre quién podría ser el padre y desde los medios chilenos tomamos mucha cautela. Ha trascendido que los medios que sus abogados estarían investigando y revisando la publicación que revela que su hijo no es de Menem”, completó.

Fuente: www.ratingcero.com

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